Por: Norma Trujillo

A pesar de que Veracruz cuenta con 2 mil 91 asociaciones sindicales, organizaciones de campesinos, empresarios, religiosas, profesionistas, populares, rurales, deportivas y de autoayuda, estás son frágiles y les falta representatividad en el conjunto de ciudadanos, además que están dispersas geográfica y socialmente; sus actividades no trascienden a los temas de interés público, por lo que no representan un factor de contención de la violencia y la inseguridad ante un estado de derecho que no funciona, consideraron Felipe Hevia de La Jara y Alberto Olvera Rivera.

Los investigadores del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas-Golfo) y del Instituto de Investigaciones Histórico Sociales de la Universidad Veracruzana (IIH-S UV), concluyeron lo anterior después de realizar la encuesta estatal sobre capital social, cultura de la legalidad y consumo de medios, cuyos resultados fueron publicados en el libro “Violencia, Inseguridad y Justicia en Veracruz”, editado por la UV en 2013.

En su estudio, los investigadores detallan que en la entidad hay 148 asociaciones de empresarios, 94 asociaciones agrícolas, 387 asociaciones ganaderas, 69 de profesionistas, 140 asociaciones de festividades populares y mil 92 organizaciones de la sociedad civil con clave única de registro nacional, sin embargo, todo este capital social está disperso en el estado y desarticulado para dar una respuesta que pueda servir para contener la violencia y la inseguridad.

Y describen: “la entidad se ha caracterizado por una alta conflictividad social por lo que movimientos sociales temáticos y territoriales han jugado un papel importante en la expresión de interese difusos, se registran múltiples formas de resistencia popular a diversas políticas de modernización y avisos políticos del estado, algunos movimientos muy radicales en su oposición y otros han buscado modificar o negociar políticas públicas”.

Otro fenómeno peculiar de Veracruz, abundan, es que hay ciertos grupos y organizaciones que practican formas “inciviles” de la acción colectiva y que viven del chantaje político a las autoridades, quienes alguna vez los crearon y se sirvieron de ellos, como el caso del movimiento de los 400 Pueblos, Antorcha Campesina y la Unión General de Obreros y Campesinos (UGOCP).

En suma, Veracruz se caracteriza por un asociacionismo civil disperso, fragmentado y con un marcado carácter privado, es decir prevalece el corporativismo hacia el PRI, que lo mantiene con prebendas clientelares y los movimientos autónomos de la sociedad civil padecen problemas estructurales, de escasez de recursos, falta de profesionalismo y dispersión en la vasta geografía estatal.

Fuente: La Jornada Veracruz