La violencia contra mujeres indígenas en el estado está caracterizada por la impunidad, la revictimización y su intensidad, pues genera lesiones degradantes y hasta mutilantes contra ellas, advirtió la investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología (Ciesas-Golfo), Natalia De Marinis.

Durante su participación en el espacio de convergencia académica con el tema “Violencias interseccionales: mujeres indígenas en la Sierra de Zongolica”, explicó que hay al menos seis casos documentados de 2007 a la fecha en los que las mujeres fueron asesinadas, torturadas y abandonadas en caminos que comunican a las comunidades.

Advirtió que Zongolica representa la zona más violenta a nivel nacional contra mujeres, junto con los Altos de Chiapas.

 

Tiene los municipios más pobres del estado

Contextualizó que en la Sierra se ubican dos de los municipios más pobres del país: Mixta de Altamirano y Tehuipango, en donde el 83% de su población es náhuatl y el idioma es una barrera cuando de acceder a la justicia se trata.

“Hay ausencia, a pesar de que está contenida en la ley, de un protocolo de actuación; muchas veces (las agencias) no tienen intérpretes para establecer su denuncia”.

Señaló que en la sierra anualmente se reportan hasta 500 casos de violencia contra mujeres, consideró que la cifra no es exacta porque muchos de los casos no son denunciados y otros que se conocen a través de los medios no permiten conocer si la agresión ocurrió contra una indígena.

La autoridad no tiene un registro de las denuncias y casos que han ocurrido, ya que hay muchos otros donde las víctimas de violación o agresiones físicas decide, incluso la familia, decide no denunciar porque sale muy caro.

 

Prefieren no denunciar

Dijo que en casos en los que las agresiones provienen de su pareja, las mujeres optan por no denunciar porque es más costoso tener al marido preso porque pierden la reparación del daño a la que tienen acceso en el sistema de justicia de su comunidad.

En los casos más severos, explicó que tras el asesinato de su cónyuge, el esposo denuncia la ‘desaparición’ y luego aparece asesinada.

Lamentó que mientras en el país pareciera que hay una sobrerreglamentación sobre derechos y se hayan firmado a nivel internacional tratados y convenios internacionales en derechos indígenas y de género, a nivel local nada ha cambiado.

 

Fuente: https://www.elmundodeorizaba.com